Las cosas claras y el podcasting espeso

Voy a tocar un par de temas que de sobra están tocados por la gente afín a este mundillo del podcasting: el público y el dinero.
No voy a comentar técnicas de cómo difundir mejor el podcasting ni cómo “monetizar” el asunto (que todo esto ya se ha dicho por estos lares anteriormente). Voy a intentar cómo veo la situación como oyente ante estos temas.
Sé que todos los podcasters tienen en sus principios el simple disfrute a la hora de hacer un podcast. Como mero hobby que les aporta una satisfacción. Sin embargo, todos luchan porque el podcasting se difunda y que llegue a todo el mundo. Buscan público sin buscarlo. Y eso es porque que otros te escuchen, recibir un feedback, compartir ideas y puntos de vista…etc., genera satisfacción. Lo llevamos todos dentro como seres humanos y no entraré en aspectos biológicos, pero esos detalles químicos también generan otros problemas y es adaptar los podcast a ese público.

Generalmente al ser el podcasting un mundillo muy minoritario, el disfrute del mismo se realiza en solitario. Los auriculares suelen ser los mejores amigos del oyente de podcast y esos sonidos (y vídeos) se pueden llegar a compartir en momentos esporádicos. Es así. Es una de las cositas que hacen que el podcasting siga siendo tan personal e íntimo. Y aquí llegamos a una pregunta: ¿es más fuerte el hacer lo que uno quiera hacer por el disfrute personal o difundir el podcasting adaptándose a lo que puedan requerir los oyentes? Y no me refiero a los contenidos (que eso da para otro artículo), sino a las formas. A adaptarse a cuidar el audio, informarse de cómo mejorarlo, utilizar un vocabulario adecuado para el público al que quiera dirigirse, cómo relacionarse con los oyentes…y esas cosas hacen que un podcast suba de calidad y he notado que poco a poco cuenta mucho más para los podcasters. No sé si habéis escuchado el último podcast de No soy un troll, pero en él se entrevista a una persona que suele ofrecer a sus clientes el disfrute de los podcasts. Y es muy interesante ese punto de vista. Recomiendo que lo escuchéis, así como las reflexiones al inicio del último podcast de Serantes y compañía.

El podcasting se encuentra en un estado de inmadurez que se corresponde tanto a la falta de difusión como al esfuerzo por difundirlo. Es un hobby. Pero, en cuanto a difundirlo …¿es un quiero y no puedo o un puedo y no quiero?. Ahora y por la audiencia parece que es lo primero. Y la falta de adaptación de la industria de la comunicación a los internautas genera un gran peso en lo segundo. Llevo unos cuantos años escuchando podcasts y suscrito a multitud de videocasts (y vlogs) y el estado del podcasting en cuanto a “pasar de nivel” lo veo casi igual. Eso sí, hay mucha más información, plataformas que acogen al podcasting, una asociación que ayuda a promover reuniones y todo esta “esfera” es mucho más interesante. Pero de ahí a que se convierta en lo que todos los que somos suscriptores de podcasts queremos en el futuro, no lo veo tan claro. Las variables son más de las dos habituales, podcasters y oyentes, y parece que el “populacho” demanda otros temas y medios todavía. Y no descartaría tampoco una redefinición del concepto de podcast. Pero eso será harina de otro costal.

Yo, como consumidor de podcasting (que no como creador del mismo), me gustaría que todo el buen trabajo se viera recompensado y que todos los podcasts que me gustan a mí recibieran un incentivo. Pero aquí me crea la duda que siempre se comenta: como el dinero termina corrompiendo a la gente ¿verdaderamente quiero que llegue esa recompensa y que el buen rollo se vaya al garete? No tengo duda de que si el carácter honrado que transmite la podcastfera española siguiera igual cuando llegase el dinero, no habría problemas. Todos contentos. La calidad humana sería la misma y los oyentes estaríamos satisfechos. O casi, porque el dinero significaría un incremento de audiencia y se perdería esa relación con los podcasters. Y se generan aún más dudas después de quejas y malestares sobre premios que más que una bonificación son para pasar un buen rato (y para que este blog pueda hacer porras todos los años, jeje).

Cómo podéis ver no llueve nunca a gusto de todos. Ojalá viniera un jeque árabe de Dubai y donara a todo el mundo lo que se merece (ahh! que eso casi ocurre con cierta “empresa” caza talentos “podcastféricos” XDD). Por ahora sólo puedo decir que el podcasting ha mejorado sobremanera mi calidad de vida. Y eso no tiene precio.